“Lo que más irrita a los tiranos es la imposibilidad de poner grilletes al pensamiento de sus subordinados.”
(Paul Valéry)
“Lo que más irrita a los tiranos es la imposibilidad de poner grilletes al pensamiento de sus subordinados.”
(Paul Valéry)
“El pueblo, del que en otro tiempo dependían el gobierno, la justicia, las fuerzas armadas, todo, ahora se desentiende y sólo desea con ansia dos cosas: pan y circo”
(Juvenal)
“Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”
(Jean-Paul Sartre)
"Otro vendrá que bueno me hará" …esta gran frase tiene su origen en el siglo IV a.c. cuando una anciana de Siracusa rogaba porque Dionisio el Antiguo, cruel tirano gobernador de la provincia, tuviera una larga vida. Y tenía razón, porque cada vez que rogaba a los dioses para que el tirano de turno cayera fulminado rápidamente, y era escuchada, llegaba uno que era todavía mucho peor.
Recuerden lo malo y despiadado que se supone que era Ángel María Villar en
2017. El juez Pedraz estimaba que Villar se valió de una red de
clientelismo, soborno y presiones con el fin de garantizar su
permanencia al frente de la Federación Española de Fútbol. Y le imputaba
los delitos de administración desleal, apropiación indebida, estafa,
falsedad documental y corrupción entre particulares y justificaba la
adopción de medidas cautelares ante "la gran capacidad económica de la
que disponen" …
Y, a pesar de que el sucesor de Villar, Luis
Rubiales, vendió en secreto a Arabia Saudí un patrocinio de la Selección
española de fútbol, y que la Supercopa se celebrara en ese país durante
seis años desde 2020, sin olvidar las conversaciones entre Gerard
Piqué, al frente de la empresa Kosmos, y el presidente de la Real
Federación Española de Fútbol (RFEF)... ya teníamos muchos detalles significativos sobre el perfil de esta persona.
Pero
la deplorable imagen que ha dado tocándose los cataplines y dando un
beso inapropiado a una jugadora del equipo campeón del mundo... eso ya
no se puede ocultar. Luis Rubiales ha quedado retratado.
Fue en el siglo X que comenzaron a usarse líneas para señalar con cierta exactitud la altura de los sonidos musicales. En un principio se usó una línea roja trazada sobre el texto escrito en el pergamino señalaba el sonido Fa y servía como referencia para los demás sonidos; luego, se añadió una segunda línea de color amarillo que representaba un DO. Finalmente, el monje benedictino Guido D ́Arezzo (995-1050) añadió otras dos líneas más creando el tetragrama o pauta de cuatro líneas (antecedente del pentagrama) que permitió representar con más precisión la altura de la notas, su duración y hasta cierta división en compases.
Fue en el siglo XIII cuando Ugolino de Forlí añadió una quinta línea y se creó el pentagrama definitivo, basado en los parámetros que ideó D’Arezzo. Sin embargo, éste no fue aceptado en la mayor parte de Europa hasta avanzado el siglo XV.
El uso de esta pauta musical se generalizó en Francia en el siglo XVI y se asentó definitivamente en toda Europa a partir del siglo XVII.
Pero esto, que hoy nos parece tan elemental, consistió en dar un nombre a cada uno de los sonidos de la escala, y tiene su verdadero origen en el famoso “himno de san Juan” de Guido de Arezzo que dice:
UT queant laxis
REsonare fibras
MIra gestorum
FAmuli tuorum
SOLue poluti
LAbii reatum
Sancte Ioannes
A la sílaba inicial de cada verso corresponde en la pauta un sonido de diferente altura y, en su conjunto, forman los sonidos fundamentales de nuestra escala (do, re, mi, fa, sol, la…). La denominación de UT (nuestro DO actual), y se conserva vigente en Francia.
El sonido correspondiente a la nota SI fue incorporado con posterioridad.
El hecho de dar a cada sonido un valor temporal en relación con los que le acompañan, la duración, mensuración, empezó a estructurarse en el pentagrama como una incipiente disciplina a lo largo del siglo XIII.
Mark de Zabaleta
“Disculpe, ¿hay alguien sentado aquí?” El señor le responde que no, y nuestro afortunado empleado le da las gracias y le comenta: “Es realmente sorprendente que alguien deje un sitio así en semejante partido”.
Y el señor le contesta: “Los dos abonos son míos, y tenía que haber venido con mi mujer, pero se ha muerto. Es el primer partido de fútbol al que no venimos juntos desde que nos casamos en 1965.”
“Vaya, lo lamento, es ciertamente triste. De todos modos ¿no podía usted haber venido con algún familiar o algún amigo para acompañarle? …”
“No, contestó el buen señor, están todos en el funeral” ...
Hablando de fútbol, ya nos han colgado el Sambenito de racistas.
Les explico el origen de la expresión, la Inquisición, a los penitentes que lloraban sus culpas y mostraban arrepentimiento, se les daba una vela de cera y se los arropaba con una especie de saco de lana que, previamente, había sido bendecido por el sacerdote o párroco del lugar. De ahí, que a esa prenda se le llamase saco bendito, denominación que más tarde, derivó en las formas “San Bendito” y, finalmente, “Sambenito” y de ahí con los años ha acabado por ser un “San Benito”, aunque la palabra más acertada y correcta sería “Sambenito”.
Ciertamente los aficionados españoles no son considerados ni ultras ni peligrosos. Imaginen como tememos a los hooligans de otros países cuando visitan España. Vienen a emborracharse y montar follón… ¡pero ellos no son racistas!
No seamos hipócritas, se está sacando de quicio el tema de los insultos que se pueden llegar a producir en todos los estadios del mundo.
No es un problema exclusivo de España que deba acarrear ningún problema diplomático.
No se trata de hablar de racismo, es cuestión de educación, pero no deberíamos contemplar la mala fe de unos pocos para magnificar el tema del racismo.
¿Quién gana con todo esto? ¿Qué intereses escondidos hay detrás? ¿Quién mece esta cuna?
Los políticos aprovechan el tema para decir algo (ya tenían todo muy explotado) y captar votos en estas elecciones… A río revuelto ganancia de todos…
Mark de Zabaleta
“La justicia no es más que una mercancía pública, y el caballero que preside el tribunal ratifica las transacciones”
(Peter Ustinov)